Santa Fe Nocturna

"Círculo de confianza" - Sesión 05

2da aventura!!!!

Nuestra historia comienza con Priscila patrullando la plaza Escalante y siendo sorprendida por varios Renfields y un ghoul. El ghoul la acorrala en una pequeña cancha de bochas, mientras los Renfields se apostan a una distancia segura para llenarla de plomo. Por suerte en ese momento llega la caballería en la forma de una vieja F-100 conducida por Luis Ricarte (alias “Bobby”), cazador mortal y un viejo amigo de la familia.

Una vez se ponen a distancia segura de sus atacantes, Bobby le cuenta que está en Santa Fe para encontrar al hijo de una amiga, desaparecido en la ciudad, y le pide ayuda su ayuda para encontrarlo. Su nombre es Rodrigo Amado y nadie sabe donde está.

Mientras tanto, Tony descubre una nueva oyente asistiendo a su clase: Bárbara Sanchez, una ex-novia que también posee talentos mágicos, pero que por una trágica historia personal nunca obtuvo la membresía en el Concilio Blanco. En una charla de café Bárbara le cuenta que está viviendo en Santa Fe y que conoce a muchos practicantes arcanos de la ciudad, o al menos a un grupo lo suficientemente organizado como para que a Tony se le ocurra pedirle un encuentro diplomático con ellos.

Bobby y Priscila conducen por el tranquilo barrio Candioti hasta la casa de Rodrigo. Se trata de una casa de familia cedida a Rodrigo para que pueda vivir en Santa Fe mientras prosigue con sus estudios universitarios. Bobby tiene las llaves, y cuando entran en la casa no encuentran a nadie, pero descubren una habitación apartada llena de objetos rituales y libros arcanos.
Priscila decide llamar a Tony, el experto local, para que los ayude a encontrar a Rodrigo. Tony visita la casa y confisca todos los grimorios que encuentra, por precaución, y realiza un ritual de adivinación para rastrear al chico.

El hechizo adivinatorio los guía hacia el interior de Villa Oculta, un barrio marginal detrás del Parque Garay. Camuflados tras un Velo creado por Tony, los tres se desplazan en silencio hasta una iglesia en refacciones, que deciden inspeccionar. Tony entra primero y encuentra los ingredientes de lo que parece un ritual nigromántico, pero en la oscuridad es atacado por un cadáver animado que yacía sobre una mesa minutos antes. Con la ayuda de Priscila logran deshacerse del zombie y al encender las luces, descubren a Rodrigo intentando ocultarse tras el altar, quien asegura haber sido secuestrado y obligado realizar ese y otros rituales similares. Sin confiar mucho en Rodrigo, el grupo decide sacarlo de ahí. De repente un cóctel Molotov rompe uno de los vidrios de la iglesia y cae frente al altar, seguido por varios más. Sin más que hacer ahí, el grupo sale huyendo del lugar en llamas.

Ya en la calle empiezan a ser perseguidos por vecinos enfurecidos y pandilleros de la villa de emergencia. Una camioneta se lanza contra ellos para pasarles por encima, pero Tony logra detenerla con una poderosa y desesperada evocación de Tierra que atraviesa por completo el chasis y el motor, pero que lo deja inconsciente del esfuerzo. Relativamente sanos y salvos logran cruzar la vía que marca el límite del barrio y conducen hasta el loft de Tony.

Un vez en el loft interrogan a Rodrigo, quien asegura haberse metido en malas compañías. Hace un par de meses conoció a un par de hechiceros misteriosos que operaban bajo un par de extraños pseudónimos: “Tepet” y “Arioch”. Ellos fueron quienes le proporcionaron grimorios e instrucción arcana. Eventualmente sin embargo lo obligaron a usar esos conocimientos prohibidos para reanimar cadáveres en aquella iglesia. Estos individuos dicen pertenecer a un grupo llamado “El Círculo”.

Rodrigo y Priscila discuten sobre la conveniencia o no de enseñar a Rodrigo a dominar sus poderes y formar parte de la comunidad mágica, pero Tony se siente asqueado por las prácticas mágicas de Rodrigo (y al mismo tiempo avergonzado por recordarle la caída en desgracia de su propio padre). Priscila intenta convencerlo de que, habiendo mostrado talento, una buena orientación es todo lo que necesita. Pero Tony no está dispuesto, ni bajo el argumento de “meter las manos en el fuego” por alguien “perdido en dichas prácticas”. La discusión llega a un punto álgido cuando Tony le recuerda a Priscila que no debería meterse en asuntos de magia y del Concilio Blanco, cuando ella no fue capaz de defender a su amiga: “…y todos saben lo mucho que Alejandra necesita alguien que este para defenderla…”.

Tony recibe una cachetada (aunque probablemente se merecía MUCHO más), pero Bobby intercede e intenta calmar los ánimos, diciendo que a todos les hace falta una noche de sueño. Acto seguido los visitantes se van del loft de Tony, decidiendo que Bobby vigile a Rodrigo hasta saber más acerca de lo que sucede, y que busquen un hotel para pernoctar cerca de la Terminal de Ómnibus.

Mientras Tony se dirige hacia su dormitorio, pasa su mano sobre uno de los libros confiscados: un tomo de cuero de algún animal (o tal vez humano), con un rostro indefinido en su lomo. Justo antes de quitar la vista del libro, la mueca del rostro cambia, lo mira a Tony con malicia, y vuelve a la normalidad.

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Zooroos

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